viernes, 10 de septiembre de 2010

Reino Fungi

No existe actualmente entre los microbiólogos un acuerdo mayoritario sobre los límites de este grupo de microorganismos a los que denominamos hongos. Si se definen como microorganismos eucariotas con pared celular rígida y sin clorofila, nos encontramos con que hay algunos organismos claramente derivados no clorofílicos de las algas que cumplen estos requisitos. Y tampoco se puede olvidar que muchos hongos presentan afinidades claras con los protozoos.

No hay duda sin embargo de que los microorganismos pertenecientes a dos de los grandes grupos de hongos, Ascomycetos y Basidiomycetos, no pueden relacionarse directamente ni con las algas ni con los protozoos. Otro grupo de organismos, los hongos mucosos, se incluyen por muchos autores entre los hongos porque forman cuerpos fructíferos similares, pero difieren de ellos en tantos aspectos que otros muchos autores prefieren considerarlos un grupo separado.

Aclarado esto, podemos decir de los hongos que son un grupo muy heterogéneo de organismos eucariotas (cromosomas rodeados de una membrana que los separa del citoplasma), con una membrana celular con alto contenido en ergosterol, pared celular con quitina, compuesta por polisacáridos y complejos polisacárido-proteína que determinan una estructura fibrilar y que carecen de diferenciación tisular. Son heterótrofos (dependen de fuentes externas de carbono) y no fotosintéticos (no tienen clorofila). Algunos poseen una cápsula polisacárida que les proporciona capacidad inmunogénica y antifagocítica. La mayoría producen enzimas que degradan una amplia variedad de sustratos orgánicos. Pueden vivir por tanto, como saprofitos, como parásitos o de ambas formas.

Sus hábitats naturales son muy variados: algunos son acuáticos (viven generalmente en agua dulce, pero los hay marinos), pero la mayoría tienen hábitats terrestres, en el suelo o sobre restos orgánicos, desempeñando casi siempre un papel fundamental en la mineralización del carbono orgánico. Una gran variedad de ellos son parásitos de los vegetales y causan la mayoría de las enfermedades económicamente importantes de las plantas que cultivamos. Aunque también los hay parásitos de los animales, y del hombre por lo tanto, tienen una importancia patógena mucho menor que las bacterias.

Si los comparamos, en cierto tipo de comportamientos, con las bacterias, cabe destacar que los hongos tienen necesidades nutritivas muy simples y sus ciclos metabólicos y biosintéticos no son especialmente diferentes a los de aquellas. Pero en los aspectos morfológicos y en los ciclos sexuales presentan una variedad considerable, siendo estos rasgos los que se utilizan habitualmente para clasificarlos en familias, órdenes, géneros y especies.

Dentro del grupo denominado mayoritariamente hongos hay unas 80.000 especies clasificadas.

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